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martes, 12 de febrero de 2013

14 años, 14 de febrero y sin novio


Hoy escribo esto pensando en mis alumnas, y en mi hija en un futuro, pero sobre todo en las hijas pre-adolescentes y adolescentes de las mujeres que me leen.

Hace un tiempo dije en facebook que alguien tenía que empezar a explicar a las niñas que tal vez el gran amor de su vida iban a ser sus hijxs.

miércoles, 2 de enero de 2013

Mi padre, un testimonio de lactancia.


Texto rescatado de aquí, que hoy me apetece presentar desnudo de mis palabras. Disfrutadlo porque es precioso.
El iaio Casto,  Laia y Zambra.

“Nací en el seno de una familia humilde un 21 de mayo del año 1941.
El pequeño de diez hermanos de los que vivíamos siete, en un aldea llamada Zocueca, en el término de Guarromán, provincia de Jaén.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Hija mía, tú no necesitas ser una “niña buena”…



 Imagen by Faby


Hija mía, tú no necesitas ser una “niña buena”, porque los niños son niños, no son buenos ni malos, y desde que naciste sé que eres mágica e irrepetible, como cada niño/a que nace… tú solo tienes que ser tú. 

Sé que para ti no existen las palabras “bueno” y “malo”, ni siquiera las expresiones “portarse bien” o “portarse mal”. Sé que eso no lo vas a aprender en casa, pero estás escolarizada y te relacionas con gente de muchos tipos, por lo que esa visión “blanco o negro” del mundo -que tanto nos gusta a los adultos- algún día te llegará.

jueves, 10 de mayo de 2012

Abuelos de carne y hueso, mi abuela Dolores.


por Myriam Moya Tena






Tal día como hoy, aunque hace ya mucho, el 10 de Mayo de 1899, nacía en Maracena, un pueblito de Granada, Dolores Macías Delgado, mi abuela paterna.


"La abuela Dolores, que nació hace dos siglos, era una andaluza de pura cepa con moño y delantal. Vestida siempre de negro, promesa de un luto que no era por mi abuelo que estaba vivo, rezaba el rosario con el mismo fervor que recitaba poemas o tarareaba antiguas canciones de tradición oral. La abuela Dolores, mi abuela, era mujer de aldea y culta, y no porque leyera mucho (que leía), sino porque el haber parido 10 hijos, perder tres, pasar la guerra, ser arrancada de tu aldea y trasplantada a otro lugar, enseña mucho, si no demasiado. Mi abuela no perdió jamás la sonrisa de su boca, ni se cortó el cabello que le llegaba a la cintura y a sus ochenta y tantos todavía era más negro que gris. Hoy sería el cumpleaños de mi abuela Dolores, mujer donde las haya, una de las responsables de que yo fuera, con apenas tres años: la niña-diccionario" Myriam Moya (2008)


De mi abuela algo queda…

Queda mucho, pervive, queda su olor, mi abuela olía a talco, y el recuerdo de unas sábanas blancas, bordadas a mano con nombre de mujer y bien planchadas… y una cama normal que yo veía grandísima, que me acogió un buen número de noches de mi infancia, suerte tuve…