Mostrando entradas con la etiqueta blogosfera maternal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta blogosfera maternal. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de abril de 2013

Conciencia de mi Cuerpo de Mujer (mi experiencia)






A veces me olvido del cuerpo. Sí, yo, mujer y madre, a mis 40 años, voy por ahí como una cabeza volátil llena de ideas, fantasía, sueños, recursos y puzles varios. Y camino kilómetros y kilómetros, horas seguidas y hasta días.

Siempre hay algo que momentáneamente me devuelve a él: un cuerpo a tierra con mi hija, la lactancia diaria, un achuchón con mi pareja, un buen baño a solas a la luz de las velas… pero no dura demasiado, en las temporadas que estoy muy mental (por suerte cada vez son menos), he de hacer un esfuerzo consciente para volver al cuerpo, aunque cada vez me es más sencillo.

Otras veces camino conectada conmigo misma y siento cosas increíbles como que de mis piernas salen raíces que atraviesan el suelo, que de mis brazos crecen ramas y atraviesan ventanas… veo entonces lo verde que me rodea, los cambios en las nubes, el sol y mi mente se para, rectifica, descansa…

Soy yo, la misma de siempre, pero soy tan distinta… hay tanta potencia en mí cuando noto esa esfera naranja en mi bajo vientre (que es como suelo visualizar mi útero), hay tanta danza en mí, incluso cuando estoy parada, hay tanto amor y tanto gozo…

Hace exactamente un año hice un curso on-line de tres meses que se llamaba Conciencia de mi Cuerpo de Mujer, lo impartía una amiga mía Mónica Felipe Larralde. Supe que ese taller era para mí en cuanto lo vi: yo recién salida del puerperio (un poco de golpe lo reconozco); yo que empezaba a percibir mi cuerpo fuera de la diada Zambra-mamá; yo, tan menudo mental y volátil, y sin embargo tan feliz cuando lograba bajar al cuerpo, a la tierra…

Confieso que seguí el curso un poco como pude, pero logré encontrar la manera (entre mi poco tiempo libre por aquel entonces) de sacarle partido. Se sentaron en mi vida unas bases que siguen ahí un año después, descubrí muchas cosas, pero la más importante fue saber que podía volver a mi cuerpo con bastante facilidad siempre que lo necesitara.

Gracias a haber podido conectar con mi útero unos meses antes, mis cólicos de riñón (que habían empezado con el embarazo) habían desaparecido, había aprendido a parar, a escuchar y escucharme. Ahora quedaba avanzar y dar un paso más: aprender a hablar con mi cuerpo - cuando estaba desatendido- desde el afecto y no desde el dolor (al menos siempre que fuera posible).

En ello ando. Con el paso de los años, tengo más recursos. Los míos propios, los que he ido incorporando y un conjunto de meditaciones y relajaciones que me han facilitado la vida y todavía me acompañan en el cotidiano. La voz de Mónica me da paz, los ejercicios y visualizaciones me sientan bien, y cada vez soy más adulta y voy llenando mi vida de cosas y personas que la enriquecen, a la vez que hay cosas que de forma consciente dejo marchar.

Así que es verdad, como ya os he dicho, a veces me olvido del cuerpo. Sí, yo, mujer y madre, a mis 40 años voy por ahí como una cabeza volátil llena de ideas, fantasía, sueños, recursos y puzles varios… pero vuelvo, vuelvo a conectarme bastante a menudo, como mínimo un ratito de “yo, me, mí, conmigo” cada noche.

Gracias a Mónica Felipe y gracias a las 24 mujeres reales que hicieron aquel viaje conmigo… hay cosas que no se pagan con dinero…

Con amor,

Myriam Moya Tena



Pd: el 12 de abril Mónica Felipe abre un nuevo curso on-line Conciencia de mi cuerpo de mujer, el último de éste año, os lo recomiendo de corazón, porque a mí me vino muy bien. Un abrazo.




martes, 19 de febrero de 2013

De madre a madre




“eh, tú, si tú, la madre de x (y w, y z…), la equilibrista, te mereces un monumento!!!”

Tú, que te has levantado girada, porque las madres también nos levantamos del revés a veces, y has sonreído y dicho "buenos días" a tu hijo/a, con tu voz más dulce, te mereces un monumento.

Tú, que te has levantado girada y has sido incapaz de disimular, tú que has necesitado verbalizarlo y expresarlo en voz alta, te mereces un monumento.

martes, 12 de febrero de 2013

¡SE BUSCAN MECENAS!



En minúsculas busca mecenas, gente afín al blog y/o que crea en mi escritura, tanto en las mayúsculas como en las minúsculas.

En minúsculas busca mecenas, gente relacionada con la crianza, la infancia, la familia, el porteo, la educación, la literatura, la ecología, el arte, la salud integral, la artesanía o sin relación alguna, simplemente gente que crea en este blog y su filosofía, y le apetezca estar aquí.

En minúsculas busca mecenas, para que el blog pueda seguir llegando cada vez a más y más gente y difundiendo la crianza respetuosa hacia los niñxs y la literatura.

En minúsculas busca mecenas para que yo pueda seguir estando con Zambra la mayor parte del día y siga soñando con vivir de mi escritura y me siga reinventando.

Hace tiempo que este blog se ha convertido en uno de los principales motores de mi vida y cada vez le dedico más tiempo, varias horas cada día.

Hace tiempo también el blog es uno de los más leídos (más de 50.000 páginas vistas el último mes) y está en los tops de ebuzzing de mayor influencia a nivel familia, por lo que me llueve publicidad comercial de todos lados.

Hasta ahora he dicho que no porque me parecía extraño que entrara gente en mi casa y la de Zambra.

Pero dándole vueltas he pensado que podía abrir el blog a gente afín a nosotras y que esta casa es un poco más de todas, de hecho poco a poco sois también parte nuestra familia.

Por ahora tenemos tres mecenas, con las que me une una intensa relación personal y a las que es un orgullo tener por aquí: mi terapeuta Mónica Manso de Maternidad Consciente, mi gran amiga Caro Ferrer de La cocina de Carolina y mi adorada Lydia Ginés de Mundo Tueris, la librería on-line especializada en maternidad y crianza.

Como veis he abierto una columna en uno de los lados para la gente que quiera contribuir con una pequeña aportación mensual. Hay otras maneras de apoyarnos también.

Os espero en  myriam@enminusculas.com para los detalles.







Un fuerte abrazo,

Myriam Moya Tena

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Gracias por estar ahí!!!!




Por si alguien no se ha enterado todavía, este mes de diciembre en minúsculas es el número 3 en el top blogs de ebuzzing de influencia en familia. Lo que para un blog tan pequeñito como éste es una auténtica pasada. Hace días que quiero escribir un post para daros las gracias. Zambra ya lo ha hecho con la foto, así que ahora voy yo:

Mil gracias a todas y cada una de vosotras:


·       A las que me leen con un niñ@ en la teta (o dos) y no solo a mí, sino a media blogosfera maternal si pueden, gracias.

·   A las que me leen metidas en la cama (sí, eso hacemos algunas madres) con el móvil o el tablet girado para no despertar a la(s) criatura(s), gracias.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mira que hay gente bonita...




Mi blog va diciendo a grito pelaó que le han puesto guapo y lleva razón, ¿no? Yo llevo desde ayer con una frase en el corazón: "Mira que hay gente bonita…"


Pues sí, bonita y requetebonita es mi amiga Caro Ferrer, la de Baby Gourmet y la Cocina de Carolina que me ha regalado la nueva apariencia del blog y además me ha invitado a desayunar y a comer mientras las dos decidíamos si una letra va mejor en rojo o rojito-naranja y nos poníamos al día de la vida propia y la de nuestros respectivos churumbeles.

miércoles, 29 de agosto de 2012

martes, 10 de abril de 2012

Nombrar la maternidad desde un blog, darle voz al río subterráneo.


por Myriam Moya Tena







Cada una sabe cómo y por qué llega a la blogosfera maternal. Cada una tiene sus propios motivos, intereses, deseos, carencias, su grano de arena a aportar. Todos los motivos son válidos porque son genuinos y únicos, como cada un@ de nosotr@s (incluyo a los hombres porque sé que están, hacen falta y son bienvenidos). Por suerte son miles y muy diferentes los caminos por los que nos acercamos a “nuestra Red de madres”, los puentes que se tienden, las puertas que se abren e incluso las que se cierran, porque se trata de eso, de ser libres para llegar, irse o quedarse.