viernes, 10 de agosto de 2012

Cuando amamantar es un placer...


A mis dos amores.




Son las 9:30 de la mañana, mi hija de 30 meses recorre el pasillo al grito de “ya ha despertado yo, mamaaaaaá, a tomar tetita”, oigo sus pasos diminutos y me acerco a abrazarla con una sonrisa “¿has dormido bien, piluchi?”, “a tomar tetita” responde con una enorme sonrisa en el rostro, “mucha, mucha tetita, mami, las dos tetitas”.

Ella no sabe que lleva unos 45 minutos de teta en teta en la cama mientras disfruta de su último sueño. Hace un rato que yo la miro enamorada, miro con que pasión y entrega mama dormida, y siento lo mismo que cada día, que sigue valiendo la pena amamantarla a diario, que nos sigue valiendo la pena a ambas, porque dar de mamar es tan hermoso.

Tomar tetita es sin duda lo mejor del mundo para Zambra, quien cree que tod@s los niñ@s toman teta, casi todos los animales, ya le hemos explicado que algún@s niñ@s no, que los pollos no, pero ella insiste y una buena parte de los muñecos y dibujos animados…

Tomar tetita es parte de su imaginario, es parte de sus juegos, es parte de su lenguaje cada vez más amplio, es para ella algo tan cotidiano, tan generoso, que no duda en ofrecer el pecho restante a sus amigos o a sus muñecos.

También es algo a enseñar, a compartir (sí, mi hija ha comprendido ya con sus dos años y medio cosas que otros nunca verán, o eso o apunta maneras de “asesora”)  A veces me dice toda convencida que ella va al parque "a enseñar a tomar tetita".

Y entonces me miro a mí, mujer madura a punto de cumplir 40 años, enamorada de mi hija y mi maternidad, tal vez en la plenitud de mi vida como mujer y como madre, en uno de los momentos en el que mejor me siento con mi cuerpo... entonces me miro hacia dentro,  con mis fortalezas y mis partes vulnerables, me observo a la vez que continúo con la búsqueda sincera de mí misma... 

Y lo admito, es verdad, mis pechos ya no son lo que eran, han crecido varias tallas, han cedido un poco a la gravedad debido al peso, aunque siguen erguidos para los que lo dudan. Aún así lo admito, mis pechos ya no son lo que eran, son mucho más. Son refugio, calor, alimento, abrazo, consuelo, cariño. Son dadores de vida y eso los ha hecho ya por siempre generosos, cálidos, sagrados, mágicos.

Y entonces miro a mi hombre, a mi hombre convertido en padre, siempre tan respetuoso, que jamás ha dicho nada en contra de nuestra lactancia, que también es suya, porque ha contribuido a cuidarla día a día, que no tiene ni ha tenido celos de nuestra hija, porque también es suya y su proceso de enamoramiento de Zambra lleva un camino paralelo al nuestro, pero jamás opuesto. 

Miro a ese otro vértice del triángulo, a esa otra cara de nuestra lactancia, y lo veo feliz, y lo admito, un poco ha renunciado a mis pechos en favor de Zambra. Y eso, a mis ojos de mujer enamorada, a mis ojos de madre apasionada, le hace más hombre, más grande, le hace (entre otras muchas cosas) seguir siendo digno de ser mi compañero en el camino de la vida y en el de mis sueños que no son pocos.

Porque al final la vida es eso, un camino de elecciones diarias, un pequeño gran sueño cotidiano y una elige cómo y con quién lo transita, de quién se rodea, quién la acompaña…

Dar de mamar es y ha sido uno de los placeres más grandes de mi vida, tal vez el mayor, por eso me apetece susurrarlo a los cuatro vientos, incluso ahora que nuestra lactancia se ha vuelto más íntima.

Gracias amado mío, por el codo con codo en la lactancia... Gracias Zambra por este regalo diario que me das, que te doy, que nos damos... 

¡Jamás creí que fuera posible en algo tan íntimo tanta felicidad!


Myriam Moya Tena

36 comentarios:

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    1. No esperaba menos jejeje, gracias Alba, tú eres la cuarta esquinita de esta lactancia <3

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    2. que lindo escribes Miriam, llegas cons tus palabras al alma, le das nombres a los sentimientos que una siente en la maternidad, como te entiendo y comparto tu vivencia, Diego es mi gran regalo, su "tetica" es su consuelo, su alimento y las disfrutamos tanto los dos, es un regalo maravilloso, me siento mucho más mujer, más bella, con mis virtudes y defectos, pero cada día más mágica.. gracias por regalarnos estas delicias. Un beso guapa

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  2. Me tienes emocionada!!!!!!! Que entrada más bonita!!!
    AH!! y la foto genial!!! Creo que me animaré hacer una así con mi pequeña y su teta :-D

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    1. la foto es con una apps de Android, Paper Camera, se llama, besos

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  3. Mmmm... linda entrada...
    Te entiendo y siento tus letras como mías.
    Casualmente hace un par de días también escribí unas letrillas sobre nuestra lactancia. Sin duda, es mágico.
    Un abrazo,

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  4. Precioso.... Cuánta verdad en cada palabra...
    Siento lo mismo... El 19 de agosto, 3 años ya amamantando... nunca pensé que nos llenaría tanto, a los 3. Besos!

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    1. tres años Laia ya?, ostras es genial ver que alguien va un poquito por delante abriendo camino, besos mil Miriam

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  5. Que bien escribes, qué identificada me he sentido con tus palabras, en todas ellas.
    Un abrazo

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  6. Que hermosas palabras para con Zambra, para tu esposo, para su lactancia, me identifico con ellas, lamentablemente no con todo peri si y mucho con el agradecimiento a mis pechos por ser refugio, alimento, amor y cobijo durante estos 33 meses de hermosa lactancia. Gracias por compartir

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    1. Gracias a ti Rosmary, enhorabuena por los 33 meses de lactancia, me legro de que mis palabras te lleguen, un saludo

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  7. que lindas palabras, me he emocionado al leerte.
    nosotros llevamos un par de meses con la "tetita" :) y estamos felices de estar dando pecho, esperamos poder estirarlo todo lo que podamos.
    un beso

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  8. que bonito!!gracias aunque me hayas hecho llorar!!me has dado animo!!mi bebe tiene 15 meses y muchas son las voces que me dicen que deje ya de darle tetita!!!

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    1. Guapa, para mí cada día que pasa es igual o más bonito que el anterior, escucha a tu cuerpo y a tu bebé, si ambos disfrutan adelante!!! nadie puede estar en tu piel ni la de tu hij@! besitos

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  9. Gracias por recordarme cosas que con el día a día se me olvidan, es tan complicado mantener un tándem con mis peques de 1 y 3 años..trabajando ,. Y sin contar con tanto apoyo del cuarto en discordia....

    Pero disfrutamos y hemos disfrutado mucho , aunque tengo que reconocer que en ocasiones me siento tan orgullosa.... Y también un poco cansada , entre otras cosas por el poco apoyo a mi alrededor.....

    Pero ahí estamos... Mis hijos y yo compartiendo una experiencia inexplicable, luchando contra casi todos ... Y tan felices

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    1. Enhorabuena por el tándem, vaya experiencia preciosa para ti y tus hijos, supongo que ellos te ayudan a sacar fuerzas de flaqueza cuando la haya... un beso enorme

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  10. Precioso, precioso... Me siento muy identificada!! Y con las emociones aflorando a tope, ahora que mi Clara está a punto de cumplir un añito... Te felicito por estos 30 meses!!!

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  11. Magnífic!!!!! felicitats per la Zambra i pel papa que tens al costat!

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  12. Estoy deseando que mi niña hable para escucharle pedir las dos tetitas. En mi caso, papá entiende perfectamente que la lactancia es nuestra y que nadie se tiene que meter en cuánto tiene que durar. Me siento feliz dando de mamar, me encanta verla crecer así, para pasmo de los que me rodean. Gracias por tus palabras.

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  13. Gracias, Myriam, por tu lirismo y tu sensibilidad...

    Reconocer que el macho es más generoso, más sostenedor, más participativo, más "macho" y más seguro de sí mismo cuando sostiene la lactancia, que cuando da un biberón... es un camino fundamental para la normalización de la lactancia (¡la normalización de lo normal!)

    Ante esas personas que llegan a decir que la lactancia impide la implicación del padre (¡al punto de pensar que es razón suficiente para dar comida de bote!)y que un hombre es más "conciliador" o mejor padre porque da un biberón, es fundamental que reconozcamos el valor de nuestros machos, que renuncian a parte de la sexualidad macho-hembra porque entienden el valor de la lactancia para la crianza de sus hijos, y la implicación hormonal, sexual y afectiva que significa para nosotras, y también para ellos.

    Abrazos y gracias!!!

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  14. Ohhh... me ha encantado, yo llevo solo un mes y medio con la lactancia y son muchas dudas las que me invaden... En fin... te invito a pasarte por mi blog cuando lo desees, muak!!

    http://nuestrapequenaburbuja.blogspot.com.es/

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  15. Ufffffffff... me ha encantado y, a la vez, me ha dado fuerza/seguridad para continuar. Llevamos 5 años y 3 meses de lactancia y, aunque "el mundo exterior" no lo entienda o lo vea como un vicio ¿?, ahí seguimos felices compartiendo nuestros momentos. Besos!

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  16. Precioso sentir y relato, Myriam, yo también comparto la dicha de amamantar a mi Ana Victoria, de 35 meses, y me identifico en grad medida con lo que dices. "teta, teta, ya, ya ,ya...!!!!", "la teta es lo mejor, la teta es lo mejor..!" como dice Anita ;-)

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  17. Mi niña tiene 23 meses y también seguimos con la lactancia, la palabra teta fue una de las primeras que aprendió, a veces cuando acaba de despertarse y me pide teta antes de mamar le da tiernos besitos a mis pechos a uno y a otro, la verdad es que son momentos de pura felicidad al mirarme en sus ojos cuando la amamanto, precioso... ya tienes una nueva seguidora, un saludo!!

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  18. Myriam, ho compartim al facebook amb el teu permís!

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  19. QUE HERMOSA ES LA LACTANCIA!!!,ESAS MIRADAS,ESOS MOMENTOS ÚNICOS QUE VIVÍ CON MIS HIJOS!!!!."TETITA MAMÁ" <3

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  20. Me ha encantado tu entrada, me he sentido muy identificada y eso que mi pequeño todavía no habla, qué emoción cuando me pida la tetita, nosotros llevamos cerca de 12 meses y espero que mucho más.

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  21. Como tantas veces pones palabras a mis sentimientos. Gracias

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  23. Igualmente me identifico contigo, yo dejé de dar de lactar a mi hijo a los 2 años y 8 meses, pero fueron los dos años y 8 meses más bellos de nuestras vidas... es que cuando das de lactar a tu hijo, surge el amor más sublime y maravilloso que la vida nos ha permitido dar y que nos cubre a papá mamá y bebé...y es mágicamente hermoso.

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  24. Hermoso relato!!!!Me siento muy identificada con tus vivencias!!!!Es renunciar completamente al egoismo. Es un momento único e indescriptible.

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