Al menos flores, al menos cantos...
Quedará de nosotros
algo más que el gesto o la palabra:
Este deseo candente de libertad,
esta intoxicación,
¡se contagia!.
GIOCONDA BELLI
Imagen Mònica Mauri
Hija mía,
que
no te engañen, tu
libertad no termina cuando empieza la de los demás. Tu
libertad no limita al norte con la mía, al
sur con la de papá, al
este con la del vecino de enfrente, al
oeste con la de tu mejor amiga…
Hija
mía, eso no es libertad.






